Doping: el deseo de triunfar artificialmente
18-05-2005 12:02:31

El deseo de llegar a lo más alto, ser más corpulento o simplemente lograr un cuerpo atlético sin esfuerzo son los principales motivos que llevan a muchas personas a utilizar fármacos, una práctica ilegal en el mundo del deporte que es conocida como doping.
Futbolistas de élite como Pep Guardiola o Frank de Boer fueron acusados de utilizar sustancias ilegales para mejorar su rendimiento físico. Pero no sólo el fútbol está impregnado por este asunto. Ciclistas como Marco Pantani o el nadador David Meca han sido sorprendidos tras realizarles control antidoping. En la mayoría de las ocasiones intentan demostrar su inocencia, sirviendo de apoyo la utilización de dichos medicamentos para alguna enfermedad que decían padecer. Lo curioso de los elementos dopantes es que pueden estar al alcance de cualquier persona en la mayoría de los fármacos.
La práctica del deporte, ya sea a nivel de aficionado o profesional, producen sustancias como las endorfinas que pueden tener un resultado para nuestro cuerpo de bienestar. Esto hace que numerosos deportistas de élite tengan necesidad de tomarla de forma artificial para tener ese tipo de sensaciones repetidamente, fuera de un entorno competitivo, práctica que puede desencadenar en el uso de otras sustancias prohibidas como la cocaína.
Otro de los campos que forma parte del dopaje es la toma de estos para aumentar el volumen muscular, es decir, una apariencia fuerte pero sin realizar ningún tipo de actividad deportiva. El uso de esteroides anabolizantes para conseguir esa finalidad está creciendo en nuestro país de manera espectacular, dada la poca información que existe sobre los efectos secundarios que pueden aparecer, tales como trastornos hepáticos, espasmos musculares, aumento de la agresividad o problemas del sistema reproductor.
En el caso de las mujeres, el suministro de sustancias para aumentar la musculatura puede tener efectos adversos a los del género masculino, como por ejemplo crecimiento de vello y demás consecuencias severas como la esterilidad. El alcanzar el “cuerpo diez” sin esfuerzo está inundando el mercado de alternativas, como los de moda estimuladores musculares, que hace aumentar los distintos músculos del cuerpo a través de descargas eléctricas sentados en el sofá, como abdomen o pectorales, etc.
Y es que el culto al cuerpo está siendo uno de los principales desencadenantes de los malestares de este milenio en el que nos encontramos inmersos. La tan nombrada anorexia, bulimia, vigorexia parecen ser las enfermedades del siglo XXI y todas comienzan con la búsqueda de la tan ansiada perfección corporal. La pesquisa del ser humano estereotipado parece ser el principal problema de la sociedad en muchos ámbitos de nuestro presente.
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